Entrevista a Daniel Calveti acerca de sus Composiciónes

Una entrevista a Daniel Calveti, cantante, compositor, predicador y escritor venezolano que radica en Puerto Rico. Ha grabado los discos Solo tu Gracia, Vivo Para Ti, En Paz, Un Día Más y su más reciente producción Mi Mundo Necesita de Ti.

 

Ha recibido una nominación al Grammy Latino y a los Premios Dove y dos veces ha sido nominado como Mejor Compositor del Año en los Premios Arpa. Su esposa se llama Shari y es padre de tres hijos. Una conversación a las 11:00 p.m. (2:00 a.m. hora de Puerto Rico) después de un concierto organizado por ExpoFe Latina en el Parque de la Industria en la Ciudad de Guatemala.

 

Daniel, gracias por el tiempo que me das para conversar sobre el tema de escribir canciones. Mira la hora que es y tú gentilmente me das de tu tiempo para hablar. Bueno, como suelo hacer, me gustaría comenzar desde el principio, ¿desde cuándo descubriste que tenías la capacidad de escribir canciones?

Fue como a las 18 años cuando comenzó la pasión de cantar ante el público; cantaba desde pequeño pero a los 18 me di cuenta que había un favor y una gracia de Dios para cantar delante de la gente. Ahora, a componer comencé a los 24 años aproximadamente. Creo que hice algo antes, pero a los 24 comencé más formalmente.

¿Cómo fue esa primera experiencia?

Con oraciones muy personales. Soy una persona que me gusta reflexionar mucho sobre muchas cosas y soy del pensar que una buena reflexión acompañada de un par de notas en la guitarra, que es el instrumento que toco, va a producir una oración con sentido. Esas oraciones tarde o temprano se convierten en canciones. Y qué bueno, con el tiempo dejan de ser tuyas para convertirse en oraciones de la gente. Así comenzó todo, me gustaba reflexionar sobre muchas cosas. En ese entonces yo recién me había casado y si no lo sabes pues cuando tú recién te has casado te sientes muy agradecido con Dios por la vida matrimonial, por cómo llegaste hasta allí, por el cuido de tus padres y la fidelidad de Dios. Todo eso merece que uno componga una canción.

En alguna parte leí que hubo un tiempo en tu vida que no te animabas a mostrar tus canciones a otros porque dudadas de lo que escribías y que tu madre o tu esposa te ayudaron a superar ese temor, ¿qué sucedió exactamente?

Mira, siempre que haces algo nuevo y que no has experimentado cómo funciona tiendes a temer. Fue una mezcla de varias cosas, de temor, baja autoestima y bueno, allí estaban mis canciones engavetadas. Pero brother, Dios usó a Chari y a mi mamá de manera espectacular al decirme: “Tú debes de sacar esas canciones y desempolvarlas porque el mundo necesita de lo que Dios te ha dado”. Esas palabras tienen mucha razón. Hay gente que no sabe que los talentos que Dios les ha dado son para liberar y para traer sanidad a otros. Por eso nunca podemos quedarnos callados. Mi esposa y mi mamá jugaron un papel muy importante en lo que hoy estoy haciendo para Dios.

Luego que ellas te animaron a mostrar tus canciones, ¿qué hiciste?

Pues le mostré una canción a mi banda (se ríe). Fue bien interesante porque yo nunca les dije quién había escrito esa canción. Yo simplemente les dije: “Hey, aquí hay una canción, va así, así y así y vamos a cantarla”. Cuando la montamos y se dieron cuenta que sonaba bien me dijeron: “¡Daniel! ¡Qué buena está la canción! La música y la letra, ¿quién la compuso?” Cuando los vi súper entusiasmados aproveché para decirles: “Bueno, aunque ustedes no lo crean, la escribí yo. Dios me la dio”. Ese estímulo me ayudó porque pasé la prueba de músicos críticos, porque tú sabes, los músicos son críticos. Allí fue cuando dije: “¡Yo puedo seguir haciendo esto!”

¿Cómo escribiste “La Última Palabra”? Es una de las canciones tuyas que más ha impactado a la gente, ¿cómo fue que nació?

Resulta que Shari y yo estábamos tomando la decisión de retirarnos de trabajar secularmente y dedicarnos completamente al ministerio y grabar mi primer CD. Tú sabes que cada cambio de esa índole es un paso muy fuerte. Además, era la primera vez que me enfrentaba a grabar un CD con las incertidumbres de si iba a gustarle a la gente o no, si saldría bien o no. Eso provocó mucha oración a Dios para que nos ayudara en ese paso que íbamos a tomar. Fue allí donde oré: “Señor, tú eres mi Creador, mi sustento y tú tienes la última palabra”. La última palabra es una de las canciones que vino en un momento clave de mi vida, por una decisión que no me arrepiento y aunque me falta mucho por recorrer puedo decir: “Valió el esfuerzo, el Señor estuvo con nosotros a pesar del miedo”.

¿Cuando tú escribes una canción dices: “Ah, voy a escribir sobre este tema o sobre este otro”… O simplemente dejas fluir las ideas sin mayor planificación?

Nunca escribo de esa manera y cuando escriba así me voy a preocupar. Nunca he dicho: “Voy a escribir sobre este tema”. Todo es un sentir, me hago sensor de lo que está pasando en mi medio ambiente o de lo que siento por cualquier circunstancia. De allí salen las canciones. Por ejemplo, “La Niña de tus Ojos” está basada en Deuteronomio 32:10 donde me asombré al saber que de la misma boca de Papá Dios salió la frase: “Ustedes son la niña de mis ojos”. Claro, cuando lees el verso dice que nos sacó del pasado, nos atrajo con cuerdas de amor y que siempre nos ha cuidado como la niña de sus ojos. ¡Hombre! ¡Eso es lo que Dios hizo conmigo, contigo y con mucha gente! Me sacó del lugar donde yo estaba, de mi baja autoestima, creyó en mí y su cuidado siempre me acompañó. Cuando el pasaje dice: “Eres la niña de mis ojos” no se está refiriendo a una niña femenina, ¡todo lo contrario!, está haciendo una comparación preciosa con la parte delicada del ojo humano que se llama “La niña”. Dios ha puesto nuestros párpados para cuidar la niña del ojo y así es su protección sobre nosotros. Esa es la base bíblica de la canción.

Al punto que te quiero llevar es que esa canción yo la escribí antes de una reunión de la iglesia. Yo me acuerdo exactamente lo que sentí esa vez que la compuse…

¿En una reunión dominical o entre semana?

Fue un día de reyes, no sé si en tú país lo celebran, a inicios de Enero. Resulta que el 6 de Enero los pastores de la iglesia convocaron a la congregación para tener un culto especial y me llamaron a mí para que fuera a ministrar la alabanza. Yo dije: “Ay Dios mío, hoy es día feriado y no quisiera ir”. Pero fui obediente y fui. Mientras la gente estaba saludándose antes de empezar la reunión yo estaba en el piano tocando las notas de “La niña de tus ojos”…

Sin saber que se iban a convertir en canción…

Exacto. De repente dije: “Señor, ¿sabes qué? ¡Qué bueno que estoy aquí! ¡Gracias! La verdad quiero agradecerte que estoy aquí porque este año que pasó tú has sido tan bueno conmigo y nos mostraste tu favor y misericordia. ¡Cómo no te voy a dar las gracias Señor! Me siento privilegiado, me siento como la niña de tus ojos…”Allí comencé a cantarla. Como la reunión tenía que comenzar pues le dije a la gente: “Vamos a comenzar la reunión, por favor cierren sus ojos y síganme…” Y canté la canción como 20 veces porque no podía parar y porque si paraba se me iba a olvidar. Todos estaban tocados.

¿La compusiste allí mismo de principio a fin?

Sí, en un momentito. Ves, esto no es una habilidad de uno porque yo a veces me siento en el piano o la guitarra y no me sale nada. Por más notas o buenos acordes que yo tenga he experimentado que las mejores canciones salen cuando estás bien inspirado en Papá Dios, cuando sientes una atmósfera de que él está allí. Es más, yo sé cuándo es bueno componer una canción y también sé cuándo no.

¿Cada cuánto experimentas esa atmósfera propicia para componer? ¿Cada cuánto escribes una canción?

No lo sé fíjate, yo he sacado discos cada año y medio o cada dos años. Ahora, yo experimento esa atmósfera siempre. Lo que pasa es que mis CDs son el resultado total de algo del momento, de algo que está pasando a mí alrededor. Por ejemplo, el nuevo disco Mi Mundo Necesita de Ti nace a raíz de la necesidad y la crisis social que estamos viviendo. Brother, yo no puedo quedarme callado, tengo que decir algo. Las canciones salieron una tras otra y sin medida, porque yo estaba concentrado en que el mundo necesita del Señor. “Claro…” decía yo, “Yo vivo aquí y esta es mi casa… ¡Pero necesitamos de ti”. Yo escribo mucho cada año o cada dos años previo a entrar al estudio y comenzar a producir un CD.

Entiendo que el disco En Paz lo compusiste así como estás diciendo, después de una serie de circunstancias especiales. ¿Se puede saber cuáles fueron?

Yo necesitaba intimidad con Papá Dios, en el sentido de que qué bueno que muchos te conozcan, te saluden, etc. Pero llegó un momento que yo dije: “Necesito volver al momento en el que nadie me conocía. Yo quiero tener de nuevo ese corazón”. Entonces Dios utilizó de nuevo a mi esposa y me dijo: “Daniel, vete a la iglesia en la noche, cuando la gente se haya ido, baja las luces y quédate solo con tu guitarrita y entra en intimidad con Dios allí solo. Sin publico”. Y lo hice y así salieron las canciones de En Paz. Por eso te digo, debe de haber un motivo por el cual me siente a escribir y a componer algo. Por eso las canciones “Yo Te Pienso”, “Agua Fría” y “Alma Mía” tienen un gran significado para mí.

En el caso de “En Paz” la escribí un día luego de una turbulencia durante un vuelo. Pensé que el avión se iba a caer y lo que me causó tranquilidad fue el Salmo 4:8: “En paz me acostaré y asimismo dormiré porque sólo tu Jehová me haces vivir confiado”. Recibí una paz tan increíble que me quedé tranquilo. Eso me pasó solito en aquel avión físico. Pero mucha gente que va a leer esta entrevista está metida en un avión en el sentido figurado, movidos por una turbulencia. Pero en medio de tu turbulencia Jesús puede llenarte de una paz divina.

¿Qué hábitos tienes en tu vida que sabes que te benefician como compositor? Es decir, ¿qué cosas haces a diario que crees que te ayudan a crecer como escritor de canciones?

Vivir una vida de integridad delante de Dios. Cuando yo siento que algo está mal en mí no me fluye nada. Por ejemplo, si estoy enojado con mi esposa o enojado con mi banda. Para yo componer necesito estar en paz y saber que estoy haciendo las cosas bien. Para mí es un requisito experimentar esa tranquilidad delante de Dios que aunque no soy perfecto lucho por hacer lo mejor.

¿Te ayuda el hábito de la lectura?

Sí señor, ¡un montón! Tú sabes, también soy escritor, tengo dos libros. Soy de los que le gusta leer comentarios, definiciones, reviso la Internet. Brother, sí, la Biblia me enriquece mucho. Ahora mismo escribí una canción para el nuevo disco, me gustó la frase “Porque tú aclareas mi mañana” y dije: “Eso se oye precioso, yo debería usar esta frase en alguna de mis canciones”. Y efectivamente, la adapté. La Biblia está llena de palabras así, uno debe leer la Palabra porque necesitas leerla, no porque vayas a componer, sino porque debes leerla.

Daniel, me están apresurando para terminar y también sé que estás muy cansado, unas preguntas antes de finalizar, dime: ¿qué testimonios has recibido de personas que han sido impactados por tus canciones?

Una joven de 16 años se iba a quitar la vida en su recámara. En eso le da por prender la televisión y en ese instante vio el video de “La Niña de tus Ojos”. Nos escribió un email y nos contó que allí mismo sintió el amor de Dios conforme iba escuchando la letra de la canción. Desistió de quitarse la vida. Terminó su email diciendo: “Hoy en día estoy sirviéndole a Cristo y he encontrado que él me ama mucho”. Ese testimonio me tocó mucho por la forma en que Dios usó la canción.

También he recibido muchos testimonios de la canción “La Última Palabra”, de parejas que estaban a punto de divorciarse y cuando oyeron la frase “Y la última palabra la tienes tú” le dieron la oportunidad a Dios de que opinara y les ayudara. Y efectivamente Dios lo hizo.

El más reciente es el testimonio que conté hoy durante el concierto, el de mi hijo de 6 años que estando en el colegio la maestra recibió una llamada en su celular. Era un amigo de ella diciéndole que Karlita, la hija de este hombre, le acababan de encontrar dos tumores en la cabeza, que estaba grave y le pidió orar en ese momento. La maestra les compartió la situación a sus niños y mi hijo saltó y dijo: “¡Yo voy a orar!” Pusieron el celular en alta voz para que este hombre oyera la oración y después de orar mi hijo le dijo al hombre: “Mi papá viene mañana y va a ir donde su hija y le va a cantar y Dios la va a sanar”.

Cuando regresé me contaron lo que mi hijo hizo y tuve que ir al hospital a cantar…

Wow, ¿y qué le cantaste?

Brother, en momentos así cantas de todo, “En Paz, “La Niña de tus Ojos”, “La Última Palabra”. Lo impresionante es que unos días después nos llamaron para decirnos que la niña estaba sana, los tumores habían desaparecido. Allí ves que de verdad lo niños se pueden mover en un nivel de fe impresionante.

Impresionante de verdad. ¿Crees que extrañarías componer si alguna vez no pudieras hacerlo más?

Mira, yo soy feliz en todo, con mi esposa, mis hijos y con todo lo que Dios me ha dado. Pero sí, extrañaría muchísimo el hecho de no componer. Para mí la composición es el resultado de mi felicidad. No te repito esa última frase porque quedó muy bien (se ríe). Mis canciones son el resultado de mis sentimientos de felicidad. Si no tuviera el arte de componer canciones, ¿de qué otra forma podría expresar mi gratitud a Dios? Eso es lo que yo quiero que la gente vea cuando me ve cantando: “Hey, este hombre canta súper agradecido”. Y yo responder: “¡Exactamente!”

Una palabra final para quienes escriben y componen canciones; ¿qué hay en tu corazón para ellos?

Nunca grabes un disco, nunca compartas una canción si no tienes un mensaje que dar. Hay mucha buena música pero con poco mensaje. La gente graba porque tiene el talento y porque tiene los recursos para hacerlo. Pero no tienen un mensaje que dar. El mayor crítico, tu público, lo puedes enamorar con tu música pero lo que ellos van a buscar es el mensaje que estás enviando para hacerlo parte de ellos mismos. Mi consejo sería ese, asegúrense de tener un mensaje que dar; sino ni piensen en grabar porque tarde o temprano eso no va a prosperar. Tienes que estar bien centrado. Cuando Jesucristo vino a la Tierra sus primeras palabras demostraron que él sabía a lo que había venido, él dijo: “El Espíritu del Señor está sobre mí para predicar el año agradable, liberar a los cautivos, sanar a los enfermos, etc.” De igual manera nosotros debemos saber para qué estamos haciendo lo que hacemos.

Daniel, muchas gracias por la entrevista.

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